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RIVER NO ARRANCÓ.
River pagó muy caro la falta de creatividad, y en 90 minutos no pudo entrarle a Banfield y terminó perdiendo de contraataque. El uruguayo Fernández fue el autor del único gol.
Pese al buen arranque de River en el verano y el buen fútbol desplegado, hacía presumir que sería otro el arranque del equipo de Astrada. Es cierto que jugaba contra el último campeón, pero el local de lo que realmente careció fue falta de creatividad y de fútbol, alarmante para un comienzo de campeonato.
Fueron seis minutos en los que la contra visitante desconcertó la defensiva de River, fueron tres llegadas de Banfield, tres intentos de Sebastián Fernández, y un gol con un disparo cruzado, imposible para Vega, para decretar la victoria visitante.
Antes había sido un típico partido de inicio de campeonato, con más errores que aciertos por ambos equipos, con mucho traslado de la pelota, pases incorrectos, fallas defensivas, un calambre para los ojos.
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River nunca bajó los brazos, pero siempre con más ganas que claridad, y solo arrinconó a su rival en los minutos finales. Astrada, que en principio probó con los juveniles Daniel Villalva y Rogelio Gabriel Funes Mori, se la jugó sobre el final con el Mágico Gustavo Canales y con Gustavo Bou por izquierda, pero no hubo caso.
Las más peligrosas llegaron sobre el final, con bochazos al área, para la cabeza de cualquier jugador, pero siempre faltó el tiro del final. Primero entre Canales y Barrado desperdiciaron una gran chance, y luego, Ferrari no pudo definir ya en el descuento.
Así se fue la primera jornada con la triste marca de la derrota, sabiendo que se debe mejorar, que el equipo está aún armándose y que los refuerzos aparecerán en cualquier momento para empezar a sumar. Ahora, a pensar en Chacarita.
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VALIOSÍSIMA VICTÓRIA DE RIVER.
Con un primer tiempo bueno y con goles en momentos precisos, River se llevó una victoria angustiosa, pero fundamental en la cancha de Argentinos, frente a Chacarita. De esta manera sumó los primeros tres puntos en el torneo.
River continúa en proceso de reconstrucción futbolística, y ya es cansador repetirlo. Pero parece que le va a llevar tiempo todavía, es mucho lo que tiene que arreglar. Hoy día, crea algunos momentos de buen juego colectivo, junto con los últimos encuentros del año pasado, en los del verano, ya se ha visto a un River en intentos de ponerse de pie. Pero el trabajo será arduo y habrá altibajos, como el partido contra Banfield en la primera fecha. Contra Chacarita ganó porque en el primer tiempo había sacado una ventaja de dos goles que Chacarita no consiguió descontar nunca. River tuvo contundencia cuando atacó, elemento que hace rato le falta al Millo.
Ganó también porque tuvo individualidades a su nivel. Ferrari, hizo dos goles, Almeida juega hasta de arquero, y bien. Bou entró y pegó, Canales aportó en positivo en lo minutos en que estuvo.
Parrafo aparte para Rodrigo Rojas, que fue el hombre que fue a buscar River. Construyó fútbol en cada rincón de la cancha, casi no perdió una pelota, participó de manera fundamental en los tres goles de River y por si fuera poco, cuando sus compañeros ya flaqueaban al final, fue el que sostuvo a todos desde el esfuerzo y el despliegue. Arañó la perfección y llevó de su mano a River a su primera victoria del torneo.
A River le costó tomar la mitad de la cancha en el primer tiempo. Con Ahumada aún sin ritmo (salió lesionado), y con Barrado algo flojo, Chacarita consiguió manejar con cierta comodidad la pelota. Almeyda, como libero, encabezó la resistencia de River en esos primeros quince minutos. Cuando Rojas empezó a mover la pelota y a salir de la zona de congestión, River comenzó a jugar. Y los últimos veinte minutos fueron de la visita, con goles incluidos. Dos intervenciones de Rojas (la segunda, de lujo), dos pases a Ferrari y dos definiciones precisas del lateral derecho.
En el segundo tiempo fue otra cosa. River perdió seguridad en defensa porque la salida de Ahumada obligó al traslado de Almeida a la mitad de la cancha y Ferrari se retrasó para armar una línea de cuatro. Así Chacarita empujó a River, con centros y más centros, que los defensores de River no atinaban a rechazar. Desperdició chances hasta que descontó con un cabezazo de Parra, cabezazo de Grabinski y gol. Todo en el área chica.
Cuando se venía la noche, Rojas volvió a utilizar todos sus recursos. Peleó para quitarle un balón a Frezzotti, se la llevó, hizo una pared en mitad de cancha con Abelairas, recibió la devolución por la raya izquierda y en el momento justo la sirvió para el ingresado Canales (quien entró por Ortega). El nuevo delantero de River no se apuró, levantó la cabeza y vio que Bou (reemplazante de Funes Mori) entraba libre por derecha. Se la entregó justa y Bou fusiló a Cejas.
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Faltaban nueve y parecía que se venía un final tranquilo, pero no. A los 42 descontó otra vez Chacarita por intermedio de Parra, con otro cabezazo.
Y en la última, Nicolás Ramírez entró con la plancha contra Nicolás Sánchez. La pelota derivó en un compañero, que finalmente la empujó adentro del arco. Todos gritaron gol, pero Pompei anuló la jugada por la falta del delantero. Ya no hubo tiempo para más y River se llevó un triunfo angustioso, pero muy útil. Ahora deberá repetir y seguir en sintonía el próximo domingo, cuando reciba a Rosario Central.
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OTROS DOS PUNTOS EN EL CAMINO.
River volvió a perder puntos en condición de local. Esta vez fue contra Rosario central, empatando sin goles y dejando escapar la posibilidad de adjudicarse la segunda victoria al hilo.
Era una muy buena ocasión para que River se fortaleciera, para aumentar la confianza de sus capacidades y para empezar a creer en la lucha por la punta. Venía de una victoria y podía conseguir un segundo triunfo al hilo. La chance era propicia, porque jugaba como local ante Rosario Central, uno de los equipos con peor arranque en el torneo. Ganar le hubiese significado quedar a un punto de la cima.
No pudo por más que lo intentó, estuvo cerca, al margen de esa última jugada en la que Díaz le sacó el gol a Núñez. Y no lo consiguió, al margen de no haber definido esta o la otra situación de gol que generó, porque este equipo aún está lejos de tener la autoridad suficiente como para ganar un partido cuando lo decide. Eso, que tienen los grandes equipos, a River le falta. Se diluyó, aflojó la presión cuando más la necesitó y dejó que Central se recompusiera. Sólo Rojas mantuvo su rendimiento hasta el final. No sólo con la mente clara y el pie prolijo, sino con la actitud necesaria como para buscar y forzar a la defensa rival, como lo prueban su derechazo en el travesaño a los 34 minutos y la jugada que armó con Bou para que Gallardo la culminara con una volea desviada a los 36. Villalva decayó, Funes Mori no concretó, Abelairas jugó en su habitual medianía, Gallardo no pudo aportar más de dos o tres toques en su reaparición... River fue incapaz de sostener el ritmo.
Durante el primer tiempo Diego Barrado probó en dos oportunidades, pero siempre se encontró con las manos salvadoras del juvenil Galíndez, de gran trabajo. Después, otro que tuvo chances de peligro en la primera parte fue Funes Mori, pero su mala puntería o los reflejos de Galíndez le impidieron el gol a River.
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En la segunda mitad la gente se ilusionó con el ingreso de Gallardo, en lugar de Barrado. Al mismo tiempo, entró Gustavo Canales por Funes Mori; sin embargo, pese a los ingresos y las ganas de Gallardo, el resultado no se modificó.
El cero a cero caía de maduro y deja claro que el proceso de reconstrucción de River continúa, con tropiezos. Tendrá más de estos altibajos, da la sensación. Un mejor resultado lo hubiese ayudado mucho. Esto recién empieza, pero se ve que le va a costar. Este empate poco le aporta, sobre todo porque ya jugó seis puntos en su cancha y sólo ganó uno. Será dura su pelea, sobre todo porque principalmente es contra sí mismo.
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UNA LÁSTIMA PARA RIVER.
Por la cuarta fecha del torneo Clausura 2010 River no pudo con Colón de visitante. Tuvo sus ocasiones pero las desperdició y Colón aprovechó el penal de Esteban Fuertes y se quedó con un partido caliente, de ida y vuelta. El árbitro influyó en el resultado, Vega fue figura y Quiroga se fue expulsado.
Fue un partido atractivo, disputado, intenso, con ambiciones por parte de los dos equipos. River jugó de igual a igual cuando se esperaba que se refugiara en el Cementerio de los Elefantes.
Se dio un partido abierto, ambos equipos dispuestos a contestar rápido cada avance de su rival. River en ningún momento intentó frenar el ritmo, controló el balón, jugó rápido, buscó mucho a Ferrari y a Juan Manuel Díaz para desbordar por las bandas. Intentó meter pelotazos a Villalva y a Canales a las espaldas de sus marcadores, cuando no podían llegar tocando. En el golpe a golpe, los dos llevaron mucho peligro a los arcos.
Rivarola tuvo una clarísima para poner al local en ventaja, cabeceó solito en el área chica, pero Vega realizó una tapada entre providencial y espectacular. En River, el jugador más peligroso fue Canales, al menos fue quien más lo probó a Pozo con dos remates que el arquero contuvo (uno de ellos, desde una inmejorable posición para el delantero visitante). Si bien era cierto que River sufría atrás con algunos centros aéreos, en realidad pudo controlar bien a Fuertes, que esta vez no tuvo la compañía de Nieto, sino que jugó con Lucero, un jugador de diferentes características. Al ser Fuertes el único referente de área, entre Ferrero (de muy buen partido) y Quiroga se las arreglaron bien.
El arbitraje fue muy irregular, Faraoni no sancionó un penal en favor de River a poco de iniciado el partido (falta de Marcelo Goux sobre Paulo Ferrari), era la posibilidad de ponerse en ventaja para los de Astrada y cambiar el trámite del cotejo.
A los 33, Bertoglio recibió por derecha, encaró a Quiroga dentro del área y el defensor lo cruzó con el brazo. Penal dio Faraoni y Fuertes convirtió el uno a cero. Una pena por como se habían dado las cosas en la primera etapa.
River comenzó con todo el segundo tiempo y en los dos primeros minutos generó dos chances claritas, una por Rojas y otra por Canales, ambas salvadas por Pozo. El partido siguió con mucho ritmo y con un ida y vuelta intenso, casi sin mediocampo. Todo era rápido, de área a área. Se lucía Vega, respondía Pozo del otro lado. Estaba para cualquier cosa el partido. Más cuando se fue expulsado Quiroga tras una mano (Faraón tardó una vida en mostrarle la segunda amarilla, influenciado claramente por el público local).
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Ahí se esfumaron las chances de llegar a la igualdad. Colón lo tuvo con Facundo Bertoglio pero Vega, de manera espectacular, volvió a aparecer con su mejor versión para tapar el arco.
River se fue con más pena (porque pudo haberse venido con algo de Santa Fé) que gloria; con una nueva derrota, sin poder marcar y con las chances cada vez más lejos de pelear el único torneo que disputa. Lo único bueno para rescatar es que, en las cuatro fechas que van jugadas, ninguno de los rivales que tuvo fue superior a River, esto da una luz de esperanza para las dos próximas fechas.
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DECEPCIONANTE EMPATE EN NÚÑEZ.
River no pudo superar a Arsenal en condición de visitante y acumula una nueva decepción para los hinchas. El campeonato se empieza a alejar y los promedios acechan. Fue 1 a 1 con goles de Sena y Marcelo Gallardo. Matías Almeyda fue expulsado.
La crisis asoma fuerte por el lado de Núñez. Cambia, cambia y nada cambia. En River ya se ojea la crisis del promedio del descenso para la próxima temporada, donde arrancará último a siete puntos del equipo más cercano, teniendo en cuenta a todos aquellos dividen por la misma cantidad de partidos. Y quizás la muestra hayan sido los silbidos de la gente en este último partido.
En cinco fechas intentó todo lo que pudo y tuvo al alcance, pero las cosas no le salieron bien. Es por ahora la única escena feliz de este comienzo triste, apagado y sin goles. Números a la vista: en tres partidos no hizo goles, los cuatro delanteros que tiene siguen secos en el arco, no ganó en el Monumental, de partido a partido el entrenador nunca bajó de tres cambios en el equipo titular y ni siquiera halló el dibujo táctico más adecuado.
El panorama no alienta buen clima, encima está el problema latente de Ortega que siempre acaba siendo noticia directa por el Monumental. Todo lo que intentó no le dio resultado y sacando a Daniel Vega, el único que mantuvo la regularidad y tiene el lugar asegurado, el resto ha tenido y tiene los mismos vaivenes de siempre. Astrada busca, intenta, ensaya, pero todo sigue igual. Ya pasaron cinco fechas y no es casual que en el rumoreo de casi todos, se ande preguntando que pasará con el técnico si la historia sigue de esta manera.
En la fecha inicial contra Banfield, la ilusión del verano se diluyó rápido. Luego jugó con Chacarita hubo un triunfo aliviante. Con Rosario Central de local fue el partido para el despegue, pero se estancó. El viaje a Santa Fe significó la mejoría en el juego, pero en definitiva un paso atrás. Se vino Arsenal de local y era el partido de la oportunidad, con un rival golpeado, pero el empate fue como una derrota para la gente que se fue entre silbidos y bronca. River ofreció 15 minutos de algo llamado fútbol y se terminó. Se fue al entretiempo 1 a 0 abajo, y el tiro libre de Gallardo en la segunda parte solo significó un punto misericordioso para este presente. Almeyda afuera, cambios alocados y un River sin rumbo, sin nada.
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Cuesta ver que otras cosas puede buscar Astrada para darle otro aire al equipo. River es esto que tiene, y los lesionados que pueden jugar como Cabral y Rosales, no parecen ser quienes tengan la varita para cambiar la historia. Ahora se vienen, a partir del domingo, tres partidos claves en una semana, Gimnasia en La Plata, San Lorenzo e Independiente. Ante tanta urgencia, la necesidad de ganar puede ofrecer un panorama inesperado si es que no se consigue levantar la puntería, ganar y convencer a la gente que pueden jugar mucho mejor.
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CON LA ULTIMA JUGADA...
Por la sexta fecha del torneo, River igualó sobre la hora con un gol de Canales y evitó la derrota. Hay que destacar la buena labor del Muñeco Gallardo y el trabajo de Gastón Sessa, arquero de Gimnasia que evitó que el local se quedara sin nada.
En la primer etapa el local fue superior y terminó en ventaja, el equipo de Astrada regaló un tiempo. Jamás le encontró la vuelta al partido en esa primera mitad, y para colmo se encontró con la desventaja tempranera, ya que a los 9 minutos el colombiano Marco Pérez cabeceó por encima de Cristian Villagra y anotó el primer tanto del partido.
De ahí hasta el final de los primeros 45 minutos, Gimnasia fue el dueño del mediocampo, ganó todas las pelotas divididas. Mientras, River no conseguía la pelota y fallaba Ahumada en la recuperación, no había precisión en los pies de Barrado ni en los de Abelairas. Apenas Rojas insinuaba algún avance, lo mismo que Canales, quien muestra inteligencia y buen manejo, aunque no consigue traducir esas virtudes en contundencia. Villalva luchaba con sus corridas contra una bien plantada defensa de Gimnasia.
Marco Pérez fue un peligro constante para la dubitativa defensa de River. El colombiano se movió por todo el frente de ataque y con su velocidad complicó siempre. Dispuso de un par de chances más para aumentar la diferencia. En el minuto 44 apareció River en escena, con un cabezazo de Canales que superó a Sessa, pero que no entró porque sobre la línea rechazó Graff.
En la segunda mitad, con el ingreso de Marcelo Gallardo, River fue otro equipo. Mejoró, se adelantó en el terreno de juego y empezó a inquietar y seriamente, a Sessa, que pasaban los minutos y se convertía en una figura determinante. Con el Muñeco hubo algo más de claridad en el juego de la visita, que jugó más en campo rival y generó algunas situaciones. Gallardo probó de afuera y obligó a Sessa, que también sacó un cabezazo abajo de Canales.
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Posteriormente River metió más gente aún en ofensiva, con el ingreso de Funes Mori por Villagra, a jugarse el todo por el todo. River lo apretó a Gimnasia, le generó situaciones. Sessa tapó varias, una increíble a Gallardo (el jugador que cambió el partido). Probó Abelairas con un tiro libre y Sessa nuevamente, dijo presente. Del rebote, Gallardo disparó de volea fuertemente y de manera colocada, pero el arquero local, inmenso, volvió a salvar su arco. Parecía imposible.
Pero no pudo con la última: Funes Mori entró al área por izquierda, tocó al medio y Canales definió con un derechazo. Se jugaba un minuto adicionado y River rescató un punto de la galera.
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RIVER SUMÓ DE A TRES.
River volvió al triunfo. En el clásico de necesitados ante San Lorenzo, se alzó con la victoria 1 por 0 con gol del juvenil Facundo Affranchino. Fue el primer partido ganado como local en todo el torneo.
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Este triunfo sirve desde lo matemático y sobre todo, desde lo anímico. River necesitaba ganar, necesitaba sobre todo su primer festejo como local en el campeonato. Y se consiguió ante un rival del nombre de San Lorenzo, uno de los grandes históricos, aunque en este momento de grande le queda el nombre y nada más.
Los de Simeone juegan mal, juegan todavía peor que River, casi que se arrastra por el Clausura como alma en pena. ¿Por qué lo ganó River? Porque por lo menos, en intenciones, lo suyo fue un poco más elevado. Trató de elaborar juego, porque la inteligencia para moverse de Canales fue provechosa en este partido, aunque no se correspondió con el trabajo de su compañero de ataque, Villalva, que casi no pudo ganar una. Pero con poquito igual fue más que un San Lorenzo deshilachado.
A poco de iniciado el partido hubo un claro penal sobre el “Queco”, que Rafael Furchi ignoró por completo. Un tacle ingresando al área muy evidente.
En el segundo tiempo todo fue más de lo mismo. En River entró Funes Mori por Villalva, para tratar de acompañar con más presencia a Canales. En San Lorenzo ingresó Romagnoli, con la idea de darle más volumen de juego al equipo. No lo consiguió, pero River pareció empezar a ceder. San Lorenzo generó tres situaciones bastante claras en poco tiempo y parecía venirse.
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Entonces, River cambió en el medio. Primero, salió Gallardo y entró Mauro Díaz y enseguida, salió un agotado Almeyda, y entró Affranchino. Ferrari pasó a jugar al medio por derecha y River quedó con tres atrás. Y cuatro minutos después de entrar, Affranchino escribió su página: Ferrari encaró por derecha, tocó a Canales por el medio, Canales de cachetada la jugó muy bien al área y Affranchino entró vacío y decidido para definir con un muy preciso derechazo. Una jugada rápida, que sorprendió a San Lorenzo. Ferrero bancó los minutos que quedaban (aunque jugó bien todo el partido).
Se fue el partido, la alegría de la victoria contagió a cada uno de los hinchas locales que se quedaron festejando revoleando sus remeras. No se vio buen juego, pero sirve este paso al frente. Así, el hincha de River festejó.
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DURO CACHETAZO.
En una fecha en la que River tenía que ganar para poder ilusionarse aunque sea un poco con el torneo, los fallos arbitrales y algunas desconcentraciones lo golpearon duro al equipo de Astrada. Fue derrota 2 a 0 contra Independiente en Avellaneda.
“Y encima los árbitros, no puede ser...”. La frase la dijo en la intimidad Daniel Passarella y hubo mil y una quejas de sus pares de directiva. Hasta Leo Astrada que suele no hablar de los arbitrajes pero esta fecha se cansó. La historia es que además de que el equipo no gana ni cuando juega bien y que hacer un gol le cuesta más que repetir la formación, ahora suman el problema que no tiene ni un cachito de suerte en los fallos arbitrales.
Contra Independiente, River mostró buen juego en el primer tiempo, pero el línea Reta y el juez Pezzotta se encargaron de equivocarse cuando algunos ataques al menos se mostraban muy cerca de la red. Posiciones adelantas inexistentes que acabaron con un Ferrari sacado y enojado que le dijo de todo al línea y al juez en el entretiempo. Pero la historia viene de atrás y todos recuerdan un penal a Ferrari contra Colón, otro a Villalva ante San Lorenzo y el domingo agregan otro a Funes Mori, más las polémicas por los offsides y un gol anulado.
Astrada, muy poco amigo de las polémicas con los árbitros, saltó tras el partido. “Cobraron cinco offsides en el primer tiempo de los cuales tres no fueron y hubo un penal a Funes Mori. A nosotros nos cuesta mucho y estamos trabajando para salir, pero estas cosas te inclinan la balanza y te perjudican”, explicó el Jefe que hacía mucho que no opinaba de los jueces y prefería siempre buscar razones en su propio juego y en sus propios errores de juego.
Alexis Ferrero también opinó sobre lo que sucedió frente a Independiente: “Hubo uno que pudo ser determinante: una jugada de Funes Mori en la que quedaba cara a cara con Gabbarini y Galeano lo toma de la espalda, era amarilla o roja directa. Vi un foul de Schiavi cinco veces menos grave que este que fue expulsión”.
Lo cierto es que Astrada no liga no sólo porque el equipo juega mal y desperdicia las pocas chances que tiene, sino porque en momentos donde el equipo puede asomar a su mejor cara, algunos fallos arbitrales lo terminan tirando para atrás.
El Partido
River tuvo un buen primer tiempo, con mucha movilidad por las bandas, teniendo situaciones de riesgo ante la valla defendida por Adrián Gabbarini.
Los locales pegaron al final de la primera etapa y a los 15’ de la segunda, en desinteligencias millonarias y una bonita de Independiente en el segundo gol.
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Para colmo de males, a los cuatro minutos del segundo tanto de los de Gallego, River tuvo la mejor chance para descontar, pero Abelairas la desperdició con el arco vacío, a su merced, con Gabbarini desparramado, se llevó la pelota por delante. Hubiera sido un golpe anímico muy importante.
Después de eso, River jamás volvió a inquietar a la defensa local. Se multiplicaron los centros inofensivos. Marcelo Gallardo no se pudo acomodar en el campo y River terminó penando en el terreno de juego.
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RIVER SUMÓ DE A TRES.
En el Monumental el equipo de Leonardo Astrada sumo tres puntos de oro pensando en el clásico de la fecha que viene. Fue 2 a 0 ante Huracán con goles de Filippetto en contra y Gustavo Canales.
River trabajó el partido y sumo tres puntos muy buenos, no para la tabla de posiciones, ni para su promedio, sino para su ánimo pensando que en la fecha que viene se enfrenta a su clásico rival. Y se vio con claridad ante Huracán. River sale a sumar puntos. A arañar resultados que le permitan engrosar su cosecha numérica, sin preocuparse demasiado por su estilo de juego ni por respetar su línea histórica. Ya volverán, seguramente en el futuro, formas futbolísticas mejores. Será cuando River recupere su propia identidad y hoy no está en condiciones de hacerlo. Se notó a las claras cuando al minuto de juego se puso en ventaja ante Huracán. Casi de inmediato decidió que no iba a arriesgar ni un milímetro. Le dio la pelota y el campo a la visita, y le regaló el territorio a su adversario de poquísimos recursos como para que lo lastimara. Para bien de River, porque se le facilitó la tarea defensiva. Esa fue la actitud del local, la de un equipo que precisa puntos para salir de una situación incómoda. El resultado lo consiguió y habrá que ver si le sale bien ante rivales que expongan otra riqueza de argumentos.
Sorprendió lo de River, porque salió a buscar y lo quebró enseguida a Huracán, con un desborde de Rojas y un centro rasante. Canales le entró de taco, Monzón no pudo retener la pelota y cuando arremetía Funes Mori apareció Filippetto, que no hizo más que llevarse la pelota por delante y meterla en su arco. Estaba todo dado para que River jugase con tranquilidad, para que manejase el juego, para que Gallardo tuviera una buena tarde delante de sus hinchas.
Huracán jugó con un solo punta como Laurito, que casi no entró en juego. Toranzo no lo asistió como correspondía y los demás volantes, menos. River respondió con Ferrero como principal obstáculo para los intentos rivales.
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En el segundo tiempo Huracán tuvo alguna que otra chance por arriba, pero definió siempre mal. Y River generó algunas réplicas más peligrosas que en el primer tiempo. Creció el trabajo del paraguayo, también el de Pereyra por izquierda. Así, los de Astrada dieron el golpe final: a los 30, Gallardo apareció al fin para meter un pase notable hacia la izquierda para Díaz, que sacó un no menos notable centro al primer palo. Canales anticipó a Eduardo Domínguez y de cabeza selló el triunfo millonario.
Será cuestión de acostumbrarse a este River. Al fin y al cabo, aunque no guste, será algo más de lo que muestra desde hace ya mucho tiempo. Al menos, sabrá a qué jugar.
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SIN ESPERANZAS.
River jugó muy mal en la Bombonera, cayó 2 a 0 y volvió a ratificar su irregular presente, sobre todo, en condición de visitante. Ya desde el inicio River planteó mal el partido, con un equipo combativo, con escasa velocidad, y sin salida por los costados, el local aprovechó la poca actitud de la visita y se llevó el superclásico.
Después de la suspensión del clásico por el aguacero que se vino el domingo, en este día de semana laboral, el que trabajo y ganó el partido fue el local. Boca se impuso 2 a 0 a River y lo hundió aun mas en sus penurias.
Los dirigidos por Albes tenían problemas, a la lesión de Ibarra se le agregó la descompostura de Morel, por lo que tuvo que presentar una defensa más improvisada todavía. Y además, Boca soportaba una carga extra, una derrota ante River hubiese desatado una crisis difícil de medir hoy.
El primer gol llegó a los 13, después de una distracción de Ahumada en una salida desde el fondo que terminó en tiro libre en la puerta del área para el local. Riquelme pateó el tiro libre envenenado desde la izquierda y Medel, en posición dudosa apareció solo en el área chica millonaria, para anticiparse a Vega y abrir el marcador.
El equipo de Leonardo Astrada recién tuvo su chance cerca de la media hora cuando Canales habilitó perfectamente a Funes Mori, y el joven delantero quedó cara a cara con el arquero local, pero a la hora del remate final, se nubló el atacante y sacó un débil disparo al cuerpo del uno de Boca.
Para el segundo tiempo se esperaba la recuperación de River, pero lejos de eso, Boca se aprovechó de un equipo pálido, irresoluto y sin respuestas para afrontar un partido tan importante como éste.
Y a los 3 minutos nuevamente Medel tomó ventaja de la pasividad defensiva de River y tras un centro de Monzón, sacó el derechazo que sentenció el encuentro.
Recién ahí Astrada decidió darle salida al equipo por las bandas ya que los laterales, Paulo Ferrari y Juan Manuel Díaz, tuvieron una tarde para el olvido, errando muchísimos pases, flojos en la marca, y sin pasar con claridad al ataque local.
El juvenil Affranchino le puso ganas y aportó dinámica por la derecha pero no mucho más. Pereyra, en cambio, estuvo más impreciso. Encima, Funes Mori, gobernado por los nervios, volvió a perderse otro mano a mano de esos que cambian la suerte de un partido.
Sobre los minutos finales hubo un cabezazo cercano de Canales, un disparo lejano de Gallardo y un cabezazo de Funes Mori que volvió a encontrarse con otra buena respuesta de García.
Así se fue una nueva edición del superclásico con Boca como legítimo vencedor, aprovechándose de otra penosa actuación de River, que sigue de mitad de tabla hacia abajo y que todavía no encuentra el rumbo futbolístico que el hincha quiere.
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El año 2004 fue el último en el que River presentó equipos competitivos en serio, con jugadores de categoría. Fue la última victoria en la cancha de Boca. Quizás algún equipo de Passarella levantó esperanzas por Núñez. Pero lo cierto es que en 2005 comenzó la debacle, y se incluye el aislado campeonato ganado en 2008. Hoy River busca cómo salir de manera desesperada de esta situación, y que desembocó en este presente: un River que empezará la próxima temporada en la pelea por permanecer en Primera División. Los buenos se fueron de a uno, los que llegaron no están a la altura de las circunstancias y así River perdió paulatinamente categoría e identidad.
Ese es el gran desafío que se le viene al club, al presidente Daniel Passarella y a toda la dirigencia: encontrar la forma de armar un equipo que responda a la historia y que esté capacitado para enfrentar las necesidades del presente y superarlas desde el juego, desde la jerarquía. Este equipo de hoy no es el llamado a cumplir esos objetivos. Este equipo que enfrentó a un debilitado Boca, este equipo con futbolistas grises, con poca presencia, este no es el equipo que sacará a River de donde se encuentra. Si no se descubre el modo de armar otra cosa a partir de julio, pobre River.
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CAIDA EN PICADA.
Por una nueva fecha del Clausura, en condición de local, River tuvo otra mala producción que se tradujo en la segunda derrota de manera consecutiva. Fue 0-1 como local ante Argentinos Juniors y la gente explotó.
La gente de River se pregunta como salir de esta situación. Los errores se suceden, flojas producciones individuales y colectivas se multiplican, y el mal presente futbolístico del equipo de Leonardo Astrada deja a River con apenas 12 unidades en 11 partidos, y posicionado 16° lugar de la tabla.
Además venía de perder el clásico ante Boca, y contra Argentinos era la ocasión inmejorable para torcer el rumbo de esta situación. Pero nada de eso sucedió y los de La Paternal, con poquísimo, golpearon nuevamente al Millo, aprovechando los errores defensivos y gozando de la poca, o mejor dicho, nula efectividad en el ataque, con otra infortuita tarea del joven Rogelio Gabriel Funes Mori.
El gol lo hizo Ismael Sosa, y River volvió a sostenerse en las buenas atajadas de Mario Vega para no terminar con más goles en contra.
Sobre el final hubo chances claras como para empatar pero Funes Mori las malogró. Realmente preocupa la ineficacia en el ataque. Funes Mori no anotó en todo el torneo, pero Astrada lo bancó. Y al que reemplazó fue a Gustavo Canales, de mejores producciones en la delantera. Unas corazonadas de Matías Almeyda sólo levantaron al
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público, acaso uno de los que más sufren este presente del equipo, que más allá de quiera e intenta, no puede.
Pero también se sintió la ausencia de Marcelo Gallardo a la hora de la conducción. Sin el Muñeco nadie se puede hacer cargo del equipo. ¿Podrá volver Ariel Ortega en este torneo? ¿Buonanotte recién reaparecerá para el Apertura 2010? Lo cierto es que se siguen perdiendo puntos que en la temporada próxima necesitará muchísimo.
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CAE SIN PARAR.
River volvió a ser derrotado y esta vez fue víctima de Lanús, quien lo venció 1 por 0 con gol de Sebastián Blanco, por la 12° fecha. El equipo de Leonardo Astrada, que volvió a meter mano en el once inicial, no logró buenos réditos.
La derrota en el superclásico fue el detonante para que River cayera en un pozo que parece no tener fondo, y hoy sólo sabe perder. Es que la derrota en la Bombonera, no es que desnudó las falencias futbolísticas y anímicas del equipo, pero las acrecentó y llevó al plantel esta situación terrible.
River no muestras respuestas para poder remontar otro semestre oscuro, que enciende la alarma para el futuro, pues el equipo de Núñez empezará la próxima temporada peleando para escapar del descenso y de la Promoción. Ahora, suma tres derrotas consecutivas, sin goles, en diez días. Esta vez fue Lanús, que aprovechó las debilidades de los dirigidos por Astrada y lo castigó con el tanto de Sebastián Blanco, en el final del primer tiempo.
Sin grandes referentes en su formación titular, River no puede disimular su fragilidad futbolística, que invade todas las líneas. A Lanús no le costó demasiado adelantarse en el terreno y apoderarse del balón, para empezar a merodear con peligro el arco de Vega.
A los 40 minutos fue el gol local, poniendo justicia al marcador tras las insistentes llegadas del Granate al área visitante. Todo se inició con una presunta infracción, porque Salcedo bajó el balón con la mano, y la acción luego siguió con un centro de Marcos Aguirre, la aparición solitaria de Blanco, que metió un cabezazo abajo, y del rebote inesperado de Vega, el volante del Granate aprovechó para poner el uno a cero.
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En la segunda etapa, Astrada hizo ingresar a Daniel Villalva, por Abelairas, pero ese cambio desprotegió aún más a la defensa de River, por lo que a cada ataque del Millo, seguía una réplica de Lanús con olor a gol. Pero los de Zubeldía sacaron el pie del acelerador y eso motivó al visitante, que insinuó peligro con un zurdazo desprolijo de Funes Mori, un tiro cruzado de Canales y un desborde de Villalva.
Esto fue poco, muy poco, para un equipo no puede asomar la cabeza en una crisis que no toca fondo.
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EL BURRITO NO FUE EL SALVADOR.
El regreso de Ariel Ortega fue positivo en el primer tiempo, pero luego en la segunda mitad, River se cayó y volvió a perder. Fue 0-1 ante Newell's por la fecha 13 del Torneo Clausura. La gente desnudó toda su bronca en el entretiempo y al final del cotejo.
Ariel Ortega volvió a jugar de titular después de muchísimo tiempo, pero tampoco logró levantar al equipo. La gente de River encendió la ilusión, -“Ortega es de River y de River no se va”, pero la misma duró poco y se fue apagando con la falta de respuestas anímicas y futbolísticas de un equipo que esta sin brújula y que frente a Newell’s sumó su cuarta derrota al hilo y sin marcar goles. La cadena de fracasos continúa.
Con Ortega en la cancha, River tuvo un poco más de juego asociado en ataque, hubo circulación del balón entre volantes y delanteros. Pero la influencia del Burrito fue de mayor a menor, y su magia se fue diluyendo en el complemento a raíz del evidente cansancio que arrastraba. Astrada, ni se animó a sacarlo, por temor al reproche de los hinchas, pero la presencia en los noventa minutos fue una exageración.
En el primer tiempo se vio lo mejor de Ortega. Porque levantó a la gente con un taco, con un pase preciso para Villalva y hasta con una situación de gol que protagonizó en el final del capítulo inicial, cuando quedó mano a mano con Peratta, pero su remate se fue por arriba del travesaño.
River tuvo ocasiones, como un derechazo de Mauro Díaz contra el travesaño y varias chances de peligro, todas en la primera mitad, con un Ortega mostrando un muy buen nivel. Pero la falta de efectividad en ataque que volvió a ponerse de manifiesto, junto a la poca respuesta anímica cuando se encuentra perdiendo y la falta de asociación colectiva cuando se apagan los que saben, esto lleva a River a derrota tras derrota. Pese a los cambios de Astrada, River ya llegó a 375 minutos sin poder marcar un gol.
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Jorge Achucarro fue el autor del gol de la visita, prácticamente en la primera para ñewell’s y la aprovechó, tomó el fallido despeje de Alexis Ferrero y con un pifie increíble desde el piso, concretó el único tanto de la noche.
Y pasó lo de siempre: un gol en contra y todo se hace cuesta arriba para los de Astrada. A partir de ahí, River no logró inquietar jamás a Peratta, salvo en el cuarto minuto de descuento con otra errática definición del joven Gabriel Funes Mori, que había reemplazado a Gustavo Canales.
En el final, el veredicto de la gente fue contundente: insultos para el equipo, aplausos para los “viejos”, y la paciencia perdida por completo.
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SUMÓ DESPUÉS DE MUCHO TIEMPO.
Ya son cinco los partidos sin marcar que lleva River. Al menos, cortó la racha nefasta de cuatro derrotas en fila con el 0 a 0 en Tucumán, ante Atlético. Se vio una mejoría, como para llevarse el triunfo. Sin embargo, el partido fue bastante malo.
Es una noticia grande que River no haya perdido, aunque no hizo ningún gol y eso no es noticia. El equipo mejoró, pero volvió a ser inofensivo y fue apurado en varios momentos por Atlético Tucumán que tampoco alcanzó un buen nivel y a quien el empate no hace más que acercarlo más a la pérdida de categoría. Los de Astrada no levantan, aunque por lo menos sumó tras cuatro fechas.
Miedo a perder? Eso es lo que se notó en los dos equipos durante el primer tiempo. Ninguno arriesgó absolutamente nada y eso derivó en un pésimo partido.
River tuvo un poco más la pelota, avanzó algo más que su rival. Buscó juntar a Ortega con Mauro Díaz para generar algo de fútbol, con Affranchino y Abelairas bien abiertos sobre los costados y con el debutante Cirigliano, que tiene buen manejo de pelota y que por el centro se intentaba sumar al circuito. Pero todo se terminó cada vez que River llegó a veinte metros del arco. Ahí el Millo evidenció su falta de profundidad. Salvo una arremetida de Mauro Díaz tras una pared con Bou y en la que Ortega también buscó penetrar, junto con un pase del burrito que anticipó Ischuk cuanto entraba solo Abelairas, la visita no hizo mas para inquietar el arco local.
El local tampoco puso en aprietos a Vega pese a jugar con tres jugadores de ataque como Pereyra, Gigliotti y Escobar. Ferrero respondió bien en su función de libero, Nicolás Sánchez y Quiroga tampoco sufrieron problemas. Y es que Atlético ha demostrado en el torneo tener aún menos potencia ofensiva que River. Llegó al partido con apenas seis goles a favor, contra los ocho de su rival. Por eso y por lo mal
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que jugaron, el cero a cero con el que terminó el primer tiempo fue el resultado más lógico.
En el segundo tiempo, por momentos los tucumanos pudieron rondear el arco de River. Decayeron mucho Ortega y Mauro Díaz, mientras que Almeyda debió intensificar esfuerzos en el medio para contener a Atlético en esa parte del campo.
River sólo intentaba alguna contra con pelotazos que en general jugaban a favor de Páez en el fondo. Alguna posibilidad tuvo, como una escapada de Mauro Díaz por izquierda y un derechazo que se fue cerca. La más clara estuvo en los pies de Ortega, tras pase de Mauro Díaz. El jujeño quedó solo ante Ischuk, la quiso tirar entre el arquero y el primer poste, y el remate se fue desviado.
La última también fue para River: a los 43, Abelairas mandó un centro pasado desde la izquierda y Mauro Díaz solo, cabeceó afuera.
Así finalizó el partido y ninguno pudo quebrar el cero, en el que River al menos logró quebrar la racha de derrotas consecutivas, pero sin encontrar el gol.
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RIVER VUELVE A SONREIR.
En el debut de Ángel Cappa en la dirección técnica de River Plate, el local volvió a la victoria en su cancha y bajó a Godoy Cruz que viene peleando el torneo. Fue un 2 a 1 inobjetablemente tras remontar la desventaja inicial.
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El equipo millonario pudo haber consumado un resultado más amplio y cómodo, pero sólo sus dificultades para definir lo complicaron en un partido en que mostró una gran vocación ofensiva, con el intento de ser prolijo con la pelota y con buenas producciones de sus individualidades. También significó la vuelta de Diego Buonanotte al primer equipo después de su accidente.
Godoy Cruz comenzó tratando de jugar de igual a igual, pero hacia los 10 diez minutos River se había hecho dueño de la pelota, trataba de ganar profundidad por las bandas, en particular por la derecha, y contaba con Gustavo Canales pivoteando muy bien en el medio.
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A los 10 minutos, luego de que Nelson Ibáñez rechazara un remate de Canales, cuando Ortega se aprestaba a convertir, le cometieron un claro penal, pero el árbitro Pablo Lunati pasó por alto la infracción.
River siguió atacando, creando chances como un cabezazo de Canales, que resultó apenas desviado. Después se observó una serie de positivas intervenciones del arquero visitante por remates de Marcelo Gallardo, otro de Cristian Villagra, acto seguido un disparo de Canales, y Ortega posteriormente.
Así planteadas las acciones, el gol de River pareció cuestión de tiempo, pero sin embargo fue Godoy Cruz el que en su primer ataque a fondo convirtió en una maniobra en que el uruguayo Carlos Sánchez apareció muy libre por la derecha, tocó hacia el medio e Higuaín, quien llegaba a la carrera, venció a Daniel Vega.
River pareció sentir el impacto y en lo que restaba de la primera etapa, la única llegada le correspondió a Godoy Cruz, con un disparo de Olmedo que con esfuerzo rechazó Vega.
La primera oportunidad del segundo período le correspondió a la visita, Olmedo habilitó a César Carranza por derecha y el envío cruzado se fue desviado. Después volvió a ser todo de River, que ganó en movilidad con el ingreso de Buonanotte y precisamente el reaparecido zurdo en sus dos primeras intervenciones generó peligro, con un remate que terminó en córner y otro sobre el travesaño.
Hasta entonces, los de Cappa no conseguían el ansiado gol que buscada River desde hace unas cuantas fechas. Pero dos errores sucesivos de Godoy, le permitieron a River dar vuelta el partido.
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Primero Pereyra elaboró una buena jugada personal sobre la izquierda, ingresó al área y atrajo a tres rivales, incluido el arquero Ibáñez, por lo que el toque del volante hacia adentro encontró a Ortega frente al arco y sin oposición para establecer el empate.
Dos minutos más tarde, una pésima entrega hacia atrás de Olmedo le permitió a Paulo Ferrari escaparse sin marca, eludir la salida del arquero y de zurda colocar el 2-1.
Obligado a atacar Godoy Cruz no supo cómo hacerlo y River continuó controlando el balón hasta conseguir la tan ansiada victoria que se negaba. River cambió, ahora a revalidarlo.
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NO MERECIÓ PERDER.
En el segundo partido de Cappa al frente de River, el millonario planteó un partido interesante frente a Estudiantes. Perdió 1 a 0, pero mostró jugarle de igual a igual al mejor equipo argentino de la actualidad.
River mereció mejor suerte, combinó momentos buenos y no tantos contra el campeón de America. Mereció el empate, el partido se lo llevó Estudiantes, pero River dejó una imagen muy buena, demostrando que todo esto está cambiando.
Tuvo chances el Millo, como cuando Ariel Ortega y Mauro Díaz combinaron cerca del área contraria y apareció solo por izquierda Maximiliano Pereyra, quien definió con cara interna derecha, muy cerca del palo de Agustín Orión.
Pero una mala suerte ocurrió, cuando Verón habilitó con precisión a Enzo Pérez quien desbordó por derecha, tiro un centró por bajo y Facundo Quiroga desvió el balón en su intención por despejarlo. La pelota se le coló por la espalda a un indefenso Ojeda, de buena labor.
Fue el propio Ojeda quien tuvo una gran salvada cuando Desábato impactó con potencia de cabeza. El propio defensor local fue protagonista, junto a Ariel Ortega, de un duelo particular y desagradable, que se extendió a lo largo de toda la jornada, que incluyó agravios incoherentes y faltos de madures por parte del local y una muy fuerte entrada de Ortega en contestación a tales insultos.
Sobre el final de ese primer tiempo quedó un desborde de Cristian Villagra por izquierda, un centro por bajo al medio del área chica que Enzo Pérez despejó para mantener la ventaja en favor de los de Sabellla.
Para la segunda mitad ingresaron, primero, Gustavo Cabral por Alexis Ferrero y más tarde, Diego Buonanotte por Pereyra. De todos modos, la única chance clara de River en la segunda mitad fue cuando
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Ortega habilitó a Villalva, y el Keko remató de derecha y cruzado, cerca de un palo.
Mientras seguían los encontronazos entre Desábato y Ortega, los minutos pasaban y todo se hacía cuesta arriba. Encima, sobre el final vieron la roja Villalva y Cabral, en un partido desnaturalizado por el arbitro Pitana, que dejó que el encuentra se calentara y derivó en lo que se esperaba.
Ahora a tomar lo bueno que dejó el partido y a seguir remando, con la actitud futbolística mostrada se puede salir del pozo y pensar en futuro.
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LO GANÒ CON FÙTBOL Y CORAZÒN.
En el Monumental, frente a un Vélez de suplentes, River volvió a ganar, y volvió a gustar. Triunfo 2 por 1 ante los de Liniers con una soberbia actuación de Ariel Ortega, goles de Ferrari nuevamente y Diego Buonanotte, para sellar una tarde como hacia mucho no se vivía por Nuñez.
Había empezado mal River, porque recibió un cachetazo en el primer ataque de Vélez. El zurdo Álvarez se la punteó a Daniel Vega en una salida en falso del arquero millonario y abrió el marcador. Iban apenas 8 minutos.
Pero al igual que ante los mendocinos, no se desesperó, y logró revertir el tanteador con buen juego, y eso es lo más importante. Ya a los 11 Ortega frotó la lámpara, habilitó de taco a Cristian Villagra, para que el lateral sacara un derechazo cruzado, que impactó contra el palo.
Ariel Ortega rescató todo su repertorio y demostró que todavía lo tiene ahí. Porque generó fútbol en cada rincón de la cancha, no se cansó de moverse para pedir la pelota y crear, le puso a Ferrari un pase magistral para que empate el partido ante la salida de Montoya y de zurda. Sacó a pasear a Cabral, a Razzotti, a Tobio, y a cuanto jugador de Vélez se le presentó adelante, obligó a que la gente grite que “para el Burrito, la selección...”.
River iba e iba, Ortega jugaba y jugaba. Esta vez se la pinchaba a Mauro Díaz, pero el juvenil no lograba impactar de cabeza con firmeza para batir a Montoya. River metía en un arco a los chicos de Vélez, pero no lograba vulnerarlos.
En el segundo tiempo Vélez salió a mostrar que podía, y Álvarez estuvo cerca de convertir por segunda vez, pero en ese mano a mano ganó el arquero de River. Esa tapada fue clave para mejorar en lo anímico. A la cancha Buonanotte y Abelairas, afuera Funes Mori y Maxi Pereyra. Y el Enano tuvo otra noche soñada cuando en el minuto 81 aprovechó una gran corajeada de Villagra por izquierda, para recibir el centro y definir de zurda contra un palo.
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Diego Buonanotte anotó el gol del triunfo para volver locos a todos. Cuando empiece la próxima temporada, seguramente que el Enano va a encontrarse listo para jugar los noventa minutos y ser otro de los que lidere el juego de River.
Ortega y Buonanotte asoman como los guías desde adentro de la cancha en el River que se viene. Sus hinchas desean que lo que se vio ante Vélez, y lo que se mostró de a ratos contra Godoy Cruz, empiece a ser costumbre. Fue una fiesta en las tribunas porque el equipo de Ángel Cappa volvió a mostrar buen fútbol y consiguió su segundo triunfo consecutivo en el Monumental.
River necesitará pelear bien arriba, para escaparse de la pelea de abajo. Lo que se sabe es que para eso, el camino elegido es el de la recuperación de su memoria genética. Al fin y al cabo, se trata del estilo de toda su vida, el que siempre le dio resultados.
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RIVER SIGUE CRECIENDO.
Veinticinco minutos de eficacia y de buena elaboración de juego, le fueron suficientes a River para liquidar a Racing. Fue 3 a 0 con un solo goleador, el juvenil Rogelio Gabriel Funes Mori.
Apareció el goleador que siempre se insinuaba y nunca se concretaba. ¿Cuántas veces se escuchó en estos meses la frase: “cuando Funes Mori meta una, mete todas”. Se cumplió en esta fecha, solo le faltó la última sobre el final del partido porque desperdició una chance que podía haber sido su cuarto tanto.
La primera fue a los 2 minutos: gran jugada de River por derecha, con pase de Ferrari a Affranchino y taco del volante para que Mauro Díaz se la lleve hasta el fondo, con Cahais a la rastra. Centro y Funes Mori metió un cabezazo de manual con el parietal izquierdo.
Después Racing, guiado por Grazzini, con más empuje que fútbol, volcó un rato el partido hacia campo de River. Vega salvó un mano a mano, un minuto después Cahais estrelló un zurdazo en el poste, en el rebote Bieler se llevó la pelota por delante con el arco a su merced.
El segundo gol llegó cuando parecía que el empate estaba al caer, un error defensivo le costó caro a Racing. La perdió Matías Martínez con Funes Mori en la salida del área. El delantero no sólo fue a presionar a Martínez, buscó la pelota sobre la izquierda del área después del quite. Salió De Olivera a atorarlo y Funes Mori amagó a tirar, enganchó para atrás, desparramó al arquero, levantó la vista y puso la pelota entre el primer palo y el mismo Martínez, que había cubierto el arco.
Racing tuvo resto para un intento más, pero Vega salvó dos veces en la misma jugada, ante Grazzini y después ante Bieler. Todavía no se justificaba la diferencia que había sacado River. Pero a los 24, River volvió a armar una acción colectiva, no de la casualidad. Pase profundo de Mauro Díaz a Ortega, paralelo a la raya derecha. Ariel, en otro partido bárbaro, ganó en velocidad y la puso al medio para Ferrari, que había hecho la diagonal por detrás de él. Ferrari recibió y no dudó en ponerla al área para la cabeza del ayer letal delantero.
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La segunda parte estuvo de más. Racing jamás se acercó al área visitante. River manejó las acciones y justificó la diferencia. Lo único malo de la jornada fue la expulsión de Almeyda, cerca del final, por doble amarilla.
Y para el cuadrito quedó una jugada magnífica al minuto 44, que terminó con el remate en el palo de Affranchino y luego, el gol perdido por Funes Mori, debajo del arco.
River ahora deberá vencer a Tigre en el Monumental para despedir el torneo y para arrancar con mejor promedio la próxima temporada. Pero de esta manera se puede pensar en ganar, gustar y golear.
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LA PEOR DESPEDIDA.
River se despidió del torneo con un duro tropiezo como local frente a Tigre. Fue derrota 1-5 por la 19º fecha del Torneo Clausura en el partido despedida de Marcelo Gallardo y ante un gran marco de público.
River volvió a escribir otra página dolorosa en su historia. Este plantel que viene de un par de temporadas cargadas de records negativos, cerró el Clausura con una goleada tremenda, en un partido que le hicieron 5 goles en sólo un tiempo. River venía en franca levantada y tenía la chance de rubricar el buen presente con otro triunfo, pero esta derrota no solo puso sobre la vista de todos el temible horror del descenso, sino que también desnudó falencias que tiene desde hace cuatro años y ni ahí están de arreglarse.
Las ilusiones de las últimas victorias se congelaron pronto y ahora River sólo puede pensar en refuerzos y en un equipo que no se parezca en nada al de estos años. Los zarpazos de Tigre fueron demasiado para este tan pobre como inexplicable presente del Millo.
Ya había asomado Tigre desde el juego aéreo cuando Luna hizo sufrir a Vega con un frentazo. Iban 5 minutos y los de Cappa no despertaban, entonces vinieron los goles. Cerca de los 10 minutos hubo un centro frontal hacia la derecha de la defensa de River, la bajó Fontanello, la pelota cruzó toda el área chica con muchas miradas y del otro lado Claudio Pérez le reventó el arco a Vega que caminaba la línea de fondo sin poder intervenir. Asombro y silencio en el Monumental.
La gente que empezaba a gritar de nuevo para levantar al equipo y otro balde de agua frío. Rechazo defensivo y San Román sacó un derechazo fatal para un Vega que la volvería a ir a buscar adentro. Unos 40 metros recorrió la pelota y cayó a espaldas del arquero. No hubo respiro, porque otro centro acabó en festejo de los de Victoria. Fontanello sin marca y con todo el arco en sus ojos metió el frentazo que cerró un trío de goles en sólo 12 minutos.
Ya era un partido atípico, de esos que se dan cada 10 o 20 años, pero así y todo, los golpes continuaron. Porque golpeado, trastabillando y buscando explicaciones mientras jugaba, River intentó frenar esta historia. Acomodó las líneas, se calmó y empezó a manejar el balón. El juego estaba armado con un Tigre esperando desde la posibilidad de la contra que generaba más peligro que cada ataque local.
Y fue que a los 37 minutos cuando sucedió lo inevitable, el cuarto gol. Arruabarrena lo hizo todo desde su lateral, y acompañado por Luna y Lázzaro dejaron sólo a Passini que la definió. Tigre era un concierto de efectividad. El quinto llegó con un error de Quiroga que dejó a Lázzaro frente a un Vega que buscaba donde esconderse. Aún faltaban 45 minutos de juego, eso era lo mas extraño todavía.
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En el segundo tiempo entraron Rojas y Buonanotte, y al minuto pudo descontar con una llegada del paraguayo. Pero fue Funes Mori quien levantó a la gente y al equipo al empujar una pelota al gol tras un rebote de Ardente. De ahí al final la amargura, ni siquiera hubo tiempo para El Muñeco, que le decía adiós a River después de 17 años, 8 títulos y miles de recuerdos con la banda roja sobre el pecho. El estratega ni siquiera pudo entrar a desplegar su repertorio futbolístico, ya que Ángel Cappa agotó los cambios, los primeros fueron tácticos y el último, por lesión de Alexis Ferrero.
Ahora se viene el tiempo de parar la pelota, pensar en la pretemporada y en la llegada de refuerzos, porque River va a empezar apremiado por el promedio.
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. . SE AGRADECE LA
COLABORACION DE . .
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